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Son las 17 horas y comienza una fuerte lluvia, a pesar de esto pueden verse unas banderas rojas con la hoz y el martillo, son los integrantes de la Liga de la Juventud Comunista y el Partido Comunista de México (PCM).

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Juventud y Partido expresaron su solidaridad con Cuba.



Es una tarde nublada en el Hemiciclo a Juárez de la Ciudad de México, es 26 de julio y se cumplen 58 años del asalto al cuartel Moncada en 1953, fecha simbólica para el inicio de la Revolución Cubana que culminó el primero de enero de 1959. Son las 17 horas y comienza una fuerte lluvia, a pesar de esto pueden verse unas banderas rojas con la hoz y el martillo, son los integrantes de la Liga de la Juventud Comunista y el Partido Comunista de México (PCM). Junto a los comunistas, cientos de personas se organizan en contingentes, los cuales empiezan a caminar en sentido contrario por la avenida Juárez hacia la avenida Reforma con destino a la embajada yanqui.


Rápidamente la intensa lluvia se convierte en granizada, pedacitos de hielo comienzan a golpear como piedras los rostros de las personas que integran el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba. La mayoría de las personas logran cubrirse de la tormenta con algún paraguas o plástico como impermeable. Los comunistas disciplinadamente siguen caminando sin soltar sus banderas rojas, gritan consignas para levantar el ánimo al conjunto de la marcha a pesar de las condiciones climáticas.


Los contingentes siguen caminando por avenida Reforma gritando: “Cuba sí, yanquis no”, “Fidel, Fidel, que tiene Fidel, que los imperialistas no pueden con él”. De pronto, algunos participantes se detienen y deciden caminar por el camellón porque hay un enorme charco de agua y no querían “mojarse” los pies. Sin importar esto, los comunistas avanzan decididamente gritando: “México, Cuba y América central, la clase obrera es internacional”, “El futuro no es capitalista es el nuevo mundo obrero y socialista”, “¡Viva el Partido Comunista de Cuba!”. Por el contario, algunos peatones capitalinos de “smoking”, delicadamente se levantan su pantalón hasta los tobillos para cruzar la avenida sin mojarse los pies, pero fue imposible, esta acción causo la burla con chiflidos hacia los trajeados.


La lluvia deja de caer con intensidad, los contingentes llegan a la glorieta de la Palma donde se encuentra el edificio de la Bolsa de Valores. Ahí algunos automovilistas desesperados intentan cruzar la avenida, no lo consiguen debido a que los comunistas caminan en cuatro columnas sin perder el orden, cantando: “Puedo morir como nací, sabedlo puro sencillo y optimista, de pie sobre la tierra como un árbol, en las filas del Partido Comunista”. Varias personas que viajan en pesero se quedan sorprendidas, cotidianamente ven marchas pero no a cientos de personas mojarse por expresar su solidaridad con la Revolución Cubana.

 

A diferencia del año pasado, el cuerpo de granaderos de Marcelo Ebrard no pudo hostigar a los contingentes de la movilización, esta vez la policía capitalina no quiso salir a mojarse y se quedó en sus cuarteles. Lo único que mandó el falso gobierno de izquierda capitalino, fueron policías de tránsito para bloquear el paso de los automovilistas en los entronques de las avenidas.


La lluvia sigue cayendo ligeramente. Cerca de las 18 horas los contingentes llegan a la embajada estadunidense que se encuentra a un costado del Ángel de la Independencia. Los oradores preparan sus discursos, la mayoría exigen la libertad de los cinco patriotas cubanos detenidos en Estados Unidos quienes cumplen largas condenas y una de manera perpetua, acusados de espionaje.


Es turno de los comunistas, toma el micrófono el camarada Diego Torres Secretario de Relaciones Internacionales del PCM: “Es una lección del 26 de Julio que las derrotas temporales del pueblo pueden ser el preludio de una gran victoria (…) Porque nuestra solidaridad está en resonancia con la solidaridad de Cuba que no ofrece lo que da porque le sobre sino que da generosamente en medio de sus carencias. Igualmente nosotros le ofrendamos lo que particularmente nos escasea, toda la alegría robada, toda la juventud marchitada, toda la esperanza condenada, toda la rebeldía sofocada de nuestro pueblo”, afirmó Diego Torres en su discurso mientras el grito de: “El futuro no es capitalista es el nuevo mundo obrero y socialista”, proveniente del contingente comunista.


Antes de finalizar el acto de protesta, dos personas que se encuentran en el templete sacan una bandera estadunidense a la que rompen y le prenden fuego, esto como símbolo de la destrucción de más de un siglo de opresión y muerte que el imperialismo estadounidense ha realizado contra los pueblos del mundo. Mientras tanto los gritos de “Cuba sí, yanquis no” se escucha a una sola voz.


Finalmente la gente se empieza a retirar, son las 19 horas y los comunistas ordenadamente se repliegan también. Algunos de los militantes de la Liga aprovechan para distribuir “El comunista” periódico del PCM, el cual mantuvieron seco a pesar de la intensa lluvia. Empapados y con frío se acompañan unos a otros con la alegría del de haber cumplido con una tarea más. Es tan fuerte la convicción de los jóvenes comunistas por el proyecto político cubano, que la imagen de Ernesto “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos, Fidel y Raúl Castro, son el ejemplo para los militantes de la Liga, porque saben que la mayor solidaridad que pueden hacer por Cuba, es hacer la revolución socialista en México.