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En la LJC no compartimos las conclusiones que afirman que la guerra en nuestro país es una cuestión entre buenos y malos, entre los que desean la muerte y los que luchan por la vida.

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¿Seguridad, para quién?



Omar Cota, miembro del Consejo Central de la LJC.

Introducción

El tema de la seguridad es algo que se encuentra en boga y que diariamente es abordado por medios de comunicación y gobierno. Los primeros nos ofrecen cifras y datos indicando que los altos índices de violencia aumentan alarmantemente en nuestro país,

además llegan a revelar información que deja al descubierto la complicidad de altos funcionarios con grupos de criminales. Finalmente se llega a la conclusión de que el gobierno se encuentra rebasado por el crimen y las instituciones que procuran justicia son incapaces de ofrecer una respuesta. Seguido de esto los representantes del gobierno en sus tres niveles (federal, estatal y municipal) sin importar el partido político al que pertenezcan, nos hablan de la responsabilidad que ellos tienen al ser los encargados de proporcionarnos seguridad, es decir de proteger y proporcionar justicia. En conclusión, medios de comunicación y gobierno siempre están de acuerdo en que se necesita perfeccionar los órganos encargados de procurar y hacer justicia, tales como la policía federal, jueces y magistrados. Además diputados y senadores tienen el compromiso permanente de crear leyes que den mayor seguridad a la gente, de forma que se sancione la corrupción y se de paso a la confianza en las instituciones de gobierno.

 

Como podemos ver la fraseología utilizada por medios de comunicación y gobierno nada nos dice de cómo es que se genera la violencia, que significa para ellos la seguridad, y cómo es posible que aun con leyes severas siga existiendo la corrupción y descomposición dentro de sus instituciones. Para los comunistas es preciso dar a conocer nuestra posición respecto a lo que se dice y se hace alrededor de este tema, pues es claro que el problema se debe analizar a fondo, con el firme propósito de derrotar las posiciones que fortalecen a la burguesía.

La seguridad, la guerra y el Estado

Para comenzar hablar de la seguridad que promulga el Estado, es necesario traer a debate lo que significa este concepto en los actuales marcos del capitalismo, tomando en cuenta un fenómeno que ha provocado inquietud y distintos posicionamientos en diferentes sectores de la sociedad, nos referimos a la guerra implementada por Felipe Calderón, la cual (según en palabras del mismo Presidente) busca someter a los delincuentes al imperio de la ley. Ahora bien, los comunistas hemos escrito en otras ocasiones que no somos pacifistas a ultranza, es decir, que nuestro análisis no parte de cosas abstractas como si concibiéramos a la sociedad libre de toda contradicción. Pensar esto sería negar totalmente los principios del marxismo-leninismo, es decir, toda nuestra fundamentación teórica y política. En pocas palabras, para analizar el inicio y posterior desarrollo de las guerras (no solamente las actuales, sino también las que precedieron al capitalismo), los comunistas ponemos atención a la política que es implementada por determinado individuo o clase social, por tanto nuestra posición en las guerras no es de ninguna manera neutral, pues estamos claros que existen guerras justas (es decir guerras que destruyen las relaciones de explotación) y otras que son guiadas por la insaciable sed de ganancia del capitalismo. En la época en la que nos encontramos es decir en la del imperialismo y las revoluciones proletarias, el capitalismo ha llegado a sus límites históricos provocando así la aparición de conflictos bélicos que se exacerban rápidamente, nos referimos a las actuales guerras de rapiña y destrucción que llevan acabo los diferentes centros imperialistas (como la OTAN y la UE) en Libia, Afganistán y otros pueblos de medio oriente.

Con todo lo anterior, afirmamos que la guerra que se lleva acabo en el territorio nacional debe ser analizada como una guerra por el mercado, a saber, la disputa de los monopolios de la droga, los cuales buscan tener en su poder el control de la producción, distribución y tráfico de esta mercancía que deja jugosas ganancias, más aún cuando existe un gran consumidor que abastecer cómo lo es EEUU.

En la LJC no compartimos las conclusiones que afirman que la guerra en nuestro país es una cuestión entre buenos y malos, entre los que desean la muerte y los que luchan por la vida. Quien piense eso tiene una interpretación errónea de la realidad, lo que lleva a tener una política conciliadora, pues hemos visto que la pequeña burguesía afirma que la lucha por la paz está por encima de la lucha de clases, que la lucha por la paz está por encima de todas las ideologías. Queda claro que las organizaciones que se colocan detrás del movimiento pacifista, tienen un carácter de total oportunismo y además alimentan los movimientos de los que tanto gusta la pequeña burguesía, es decir movimientos que desvirtúan y provocan la conciliación de las clases al poner objetivos que se dice pueden resolverse dentro de los propios limites del capitalismo.

Ahora bien, el estar a favor o no de la seguridad atraviesa necesariamente por saber quién es el que necesita de ésta y para que. Está demostrado que cualquier sistema que se basa en la explotación del hombre por el hombre tiene la necesidad de preservar sus intereses por encima de la clase que oprime, valiéndose del aparato estatal. En las actuales condiciones de nuestro país, encontramos que el discurso de seguridad es defendido férreamente por todos aquellos que desean preservar las relaciones de explotación de una u otra forma, pues la seguridad no solamente es reivindicada por el gobierno, sino también por la clase que se alimenta del trabajo asalariado.

La lucha por la paz y la posición de los comunistas

En el movimiento que ha generado la lucha por la paz, nos encontramos con que los personajes que son fotografiados y aparecen en las primeras planas de los periódicos de circulación nacional, son personas que fueron alcanzadas por las balas de esta guerra desatada por el capitalismo. Ahora bien, en ningún momento condenamos el acto de exigir justicia, pues los comunistas no arremetemos en contra de las personas, sino que enfocamos nuestra crítica a las posiciones ideológicas y políticas de determinada clase o individuo. Para este caso hay que prestar especial atención cuando los que dirigen este movimiento autoproclaman ser “la representación de toda la sociedad”, simplemente esta afirmación produce una enorme contradicción respecto a la vida que lleva la gente humilde en nuestro país, me refiero a la vida de los que siempre han estado al margen de los reflectores, de los que han vivido y padecido en carne propia la violencia venga de donde venga, los que siempre han sido victimas de la explotación voraz del capitalismo. Resulta curioso, que en ningún momento se cuestione las condiciones que generan la violencia, pues resulta evidente que los medios de comunicación no dicen palabra alguna de los 23 millones de mexicanos que no tienen el suficiente dinero para adquirir la canasta básica. Sin duda alguna los que proclaman la paz están muy lejos de vivir en carne propia la violencia generada por la zozobra en la que viven millones de mexicanos, quienes solamente son noticia cuando se trata de lincharlos mediáticamente, de votos y encuestas para “x” candidato, o cuando son cifras rojas. Para nosotros la posición que se toma alrededor de la seguridad si tiene un contenido de clase, no creemos en la sociedad maquillada por la burguesía, sabemos bien cómo es que la burguesía defiende sus intereses.

Conclusión

En conclusión, los comunistas no queremos la seguridad del Estado capitalista pues en ningún momento hemos actuado bajo la reserva de estar protegidos por quien nos explota, tampoco pensamos que la defensa por la paz se pueda construir por la conciliación de explotados y explotadores, para nosotros la lucha por la paz se obtendrá cuando comencemos abolir el trabajo asalariado y la barbarie capitalista que hoy intenta arrebatarnos la vida.