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Consciente o inconscientemente, independientemente de lo que piensen o declaren de sí mismos, los hombres actúan en los marcos de los intereses creados por una clase.

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Cada paso tomado se ajusta a un sendero


Julián Ramírez

Conciertos en Jalisco, reuniones con sindicalistas y sindicatos en Tampico y Guadalajara, asistencia a una huelga estudiantil en la capital, organización de un comité en contra de un libramiento en Cuernavaca, campaña de reclutamiento, círculos de estudio, etc. ¿Se trata de estar en todos lados? ¿Entonces por qué no hacer esfuerzos por estar en todo momento en los movimientos que prenden? ¿Cuál es el hilo conductor de esta actividad? ¿Cuál es la lógica?

El hilo conductor que define la actividad de nuestra joven Liga es desentrañar el significado de cada acción, es ponderar el alcance y el sentido de cada fuerza, independientemente de las simpatías o antipatías, de la atención o el silencio de los medios, de los números habidos o por haber. Esto se desentraña en la discusión colectiva en las organizaciones de base, en los órganos superiores y a mayor escala en las conferencias y congresos. Fundamentalmente se trata de usar la lógica de la lucha de clases.

 

 

Consciente o inconscientemente, independientemente de lo que piensen o declaren de sí mismos, los hombres actúan en los marcos de los intereses creados por una clase. A pesar de que aparentemente están libres de moverse y actuar, el campo de sus posibilidades está trazado por fuerzas materiales que rebasan la voluntad los hombres. La voluntad de una persona junto con la de otras miles, cientos de miles o millones choca con otras millones, chocan clases y capas de la sociedad, sus representaciones políticas, sus secciones, sus facciones, sus fuerzas, etc. Se debilitan, inhiben, se potencian recíprocamente, etc.

Como se ve, quien piense desde el campo de la revolución que ajustar su política a la lucha de clases significa solo sumar de un lado y restar del otro confunde la esencia de las cosas. Explicar las cosas así es dable en un primer acercamiento a los rudimentos del marxismo, y aún ahí sería con harta reserva. Analizar en toda su profundidad la lucha de clases implica algo así como pasar de la aritmética a las matemáticas avanzadas, es cuando menos saber que no solo se trata de una cantidad dada sino de calidad, de dirección y sentido de las fuerzas en movimiento, de su fuerza no solo aparente sino en potencia, de sus límites, etc.

Desde nuestro punto de vista mal haríamos en ir a la “caza” de los movimientos que estallan sin pararnos un momento en analizar el sentido o el alcance clasista del mismo. Lo espontáneo tiene límites. Es inimaginable pensar que un día baja el arcángel Gabriel, toca su trompeta, y al unísono todas las secciones de la clase obrera se levantan contra sus opresores. La tendencia es que tanto los movimientos obreros como los de otro carácter luchan espontáneamente por sus intereses inmediatos y no rebasan por mucho ese límite. Esta lucha se sucede además a diferentes tiempos, si vamos con el viento, con la moda, apareceremos por todos lados pero no haremos nada. Nuestra capacidad coincidirá eternamente con aquellas capacidades de las etapas de ascenso y de reflujo de estos movimientos. Ni un milímetro más o menos. Seríamos porristas de los movimientos.

Sería mecánico copiar las consignas pensando que más adelante la gente que aceptó esa orientación ajena a nosotros vaya a recibir de la misma manera nuevas consignas.

Esta es una contradicción que tenemos que comprender. Nuestro objetivo se halla en la organización de la juventud de la clase obrera. Aún cuando aparentemente pueda ser la parte más “apagada” de la sociedad hoy en día. Si vamos a ella solo cuando estalla, honestamente no podemos esperar influir demasiado ese día, ni desbordar con ese movimiento la capacidad del Estado burgués.

Debemos perseverar en realizar trabajo político entre ellos, debemos agitar sistemáticamente entre ellos, debemos reclutar de entre ellos. Es válido hacer trabajo fuera de los centros de trabajo, por ejemplo en las escuelas, siempre que se tenga claridad de que esto se hace porque la clase obrera incluye a todos los miembros de las familias obreras, a los futuros obreros. Es válido buscar fuerzas secundarias, es válido recibir cuadros venidos de otras extracciones, pero es importante mantener nuestros vínculos vivos entre la juventud trabajadora, es importante mantener y mejorar nuestra composición clasista.

En pocas palabras. Queremos que quede claro que nuestra Liga persigue el fin de asistir al Partido Comunista de México en la tarea del derrocamiento del capitalismo. Que para asistir al Partido pretendemos formar una poderosa legión de jóvenes trabajadores, lo mejor de la fuerza de choque de nuestra clase. Que a este fin se subordinan todas nuestras acciones.

Que en resumen, la táctica se subordina a la estrategia.

No improvisamos o copiamos las consignas, nos esforzamos por señalar el paso adelante. No inventamos formas de lucha, las potenciamos. No nos aislamos pero tampoco renunciamos a nuestra independencia. No eludimos la lucha real pero no dejamos de señalar si nos acerca o aleja del objetivo la dirección tomada, y en función de eso atacamos o apoyamos resueltamente.

Cada paso tomado se ajusta a un sendero.