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No soy Millenial, ¡soy de la juventud trabajadora!

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Por Hillary Flores


A penas dan las 5 de la mañana me despierto para ir a trabajar, salgo caminando hacia el transporte, unos 20 minutos que me ahorran $6.50, en algunas ocasiones me encuentro a Claudia mi compañera de trabajo y escuela, juntas caminamos y hablamos de lo difícil que es tener que levantarse tan temprano después de las desveladas por la tarea.

Trabajamos 8 horas, 6 días a la semana, no nos pagan nuestro día de descanso ni la hora de comida que nos dan, por eso muchos de nuestros compañeros prefieren no tomarlos y poder ganar $30.39 más por hora.

Mi jornada termina a las 4 de la tarde, misma hora en la que comienza mi horario escolar, corro hacia la escuela (también para ahorrarme esos $6.00) a Claudia no le cambiaron el horario, ella sale a las 5:00 p.m. tendrá que dejar esa clase como No Presento por que la profesora no le dio chanse de entrar una hora más tarde, “no tiene sus metas bien definidas” dice la maestra de Bienestar Social.

Así como nosotras la mayoría en mi trabajo son jóvenes entre los 18 y 32 años de edad, la mayoría estudiando o con la licenciatura trunca, varios con su primer hijo, así ha sido en estos últimos 6 años que he trabajado en el sector servicios, en call centers principalmente.

De un lado a otro vamos todos, por eso muchos nos conocemos y conocemos cada centro de trabajo, en cual pagan “bien”, en cual te encierran como rata, en donde es una llamada tras otra y en donde no te dan ni seguro medico o te registran con el mínimo.

Muchos dicen que somos Millenials, una generación que creció en la prosperidad económica, que domina la tecnología y es por ello que nos “encanta” relacionarnos por medios digitales, multitasking[1], volátiles (en el trabajo, en el estudio, en sus vidas), son los jóvenes ricos los que aceptan como propio este término, llevando con orgullo una vida de indecisión, de prueba y ensayo, pero es que son ellos los únicos que pueden hacer eso.

Eso no nos pasa a nosotros, en todos los trabajos encuentro a compañeros que también han pasado por lo menos por 3 trabajos a sus 20 años, y no es porque les encante explorar nuevos horizontes, es porque los corren, porque ya no hay trabajo, porque no tienen la experiencia necesaria, porque no aguantan las condiciones tan precarias de trabajo, no es hasta que tienen un accidente que se enteran que no tenían seguro, o que cuando están embarazadas no las dejan pararse al baño en más de dos ocasiones, los horarios cambian constantemente y sin previo aviso lo cual no te permite tener más actividad que el trabajo, ni pensar en tener verdaderamente una jornada de 8 horas, pues la mayoría sobre pasa las 10 horas, los salarios más altos no son mayores a $4000.00 para los más jóvenes, ni pensar en 2 días de descanso o vacaciones, eso para nosotros ya no existe.

No he conocido, entre tantos compañeros a alguno que haya dejado la escuela porque no le satisfacía o porque quería seguir sus sueños de ser famosos, la mayoría trabaja para mantener sus estudios, para pagar cursos porque llevan más de 3 intentos de ingresar a la universidad, a la que sea, lo único que quieren es estudiar, los que han dejado la escuela es porque no les alcanza con los medios tiempos (de 8 horas) necesitan trabajar más tiempo, necesitan más pagar la renta y comida que los libros y las colegiaturas.

En definitiva ninguno de los que trabajamos nos identificamos como alguien que nació en la mejor etapa económica, se nos ha forzado a aprender de todo porque en realidad no tenemos estabilidad laboral, un rato le hacemos de una cosa y al mes de otra y hay que saberlo hacer bien para que te paguen, nos han alejado de nosotros mismos que la única forma de comunicarte con tus amigos es a través de Facebook o algo similar, ya no tenemos tiempo ni de vernos al espejo.

Ni que decir de aquellos jóvenes que trabajan a lado de mi edificio construyendo otra torre, los patrones nos quieren decir que ellos y nosotros somos diferentes, porque a nosotros nos pagan en tarjeta y a ellos con raya, pero al final del día comemos en el mismo sitio, tomamos los mismos transportes, vivimos en los mismos lugares, nosotros no somos diferentes, ellos tampoco andan por ahí diciéndose Millenial, ellos andan por ahí hablando de las deudas, de lo caro de los alimentos y pasajes.

Cuando conversamos entre nosotros de los derechos laborales, los vemos como un sueño lejano, algo que alguna vez se tuvo, pero quien sabe cómo es que lo fuimos perdiendo, hablamos de organizarnos por lo menos para obtener algo, algo sencillo, más tiempo para el baño, café gratis, que nos paguen a tiempo, varios dicen ante ello “qué más da, no tardan mucho en corrernos” “el site ya se va” “conozco a alguien que trabaja en tal lugar nos puede meter”, nunca hemos visto al sindicato más que en nuestro recibo de pago.

 

No nos importa cómo es que los ricos quieran llamarnos, somos jóvenes trabajadores que buscamos tener un sustento, nos interesa cambiar la situación tan inestable en la que nos encontramos, nos importan esos derechos que sabemos existían, queremos tener dinero para poder cubrir nuestras necesidades, nos interesa cambiar el sistema.



[1] Con capacidad (o necesidad) de hacer varias cosas a la vez.