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Una batalla estética

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Por Ismael Patricio

 

La exposición de parís de 1937 fue un evento único en la historia, este evento se realizó bajo el tema de -Artes y técnicas de la vida moderna-, donde por primera vez se unificaron el arte y la ciencia, demostrando que no eran algo separado.

 

Dentro de los 44 pabellones que se montaron, se encontraban los dos más imponentes, el de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas dirigido por el camarada Stalin (URSS) y el del Imperio Alemán también conocido como tercer Reich, encabezado por Hitler.

 

En un escenario mítico se encontraba el pabellón soviético cara a cara con el pabellón de la Alemania nazi. La hoz y el martillo frente a la esvástica, el obrero y el campesino frente al águila imperial. La tensión internacional abatía las regiones concentrándose en una avenida parisina y de fondo el emblema de la ciudad, la torre Eiffel.

 

Los dos pabellones eran de una estética grandiosa, pero cada una de ellas se caracterizaba por una ideología distinta; por un lado, el futuro de la humanidad se expresada a través de la arquitectura con el constructivismo y en la escultura con el realismo socialista, encabezado por la unión soviética. Por el otro lado, el conservadurismo reaccionario, expresado por el neoclasicismo del Imperio Alemán.

 

 

 

Del lado soviético, estaba Boris Iofan el arquitecto diseñador de esplendoroso monumento, mandando a concurso la escultura que remataría la obra. Mientras que fue Vera Mukhina la escultora que daría vida a un icono soviético, el obrero y la koljosiana, en una postura de la teoría del dinamismo soviético, preparados para combatir, refleja también el poder de los trabajadores, con los rostros y las herramientas apuntando al cielo daban el sentido de orgullo y dignidad del poder proletario, además se puede ver el concepto de la igualdad de género de los comunistas, bien lo dice Lenin sin la participación efectiva de las mujeres será imposible hacer la revolución socialista, por ello un hombre y una mujer.

 

El pabellón también tenía un gran dinamismo arquitectónico el juego de las líneas verticales y horizontales desarrollada con nueve volúmenes salientes en la fachada principal y con cinco de manera lateral daban significado al movimiento social de la revolución, un forma piramidal le daba una visual de soporte y resistencia, en la entrada principal el cual es el punto central de la pabellón se encontraba el símbolo soviético dándole gran importancia. Todo el edificio viéndolo en su conjunto da un punto fuga totalmente violento que termina en las herramientas del obrero y la koljosiana que van de la fachada trasera a la principal dando una sensación de empuje.

 

El edificio y la escultura son simétricamente armónicas y se funden en un solo elemento.

 

Por el otro lado, en el pabellón nazi impera una estética, pero poco significativa. La obra del escultor Arno Breker, de la corriente del realismo clásico, el símbolo nazi, la copia de un águila con las alas extendidas dando simetría y firmeza. Sobre sus pies una corona de olivo que enmarca la esvástica, esta águila seria el arquetipo de muchos artistas y se extendería por toda la Alemania nazi.

 

El edificio del imperio Alemán era un rectángulo con una cornisa, que intentaba dar movimiento a su fachada con hundimientos de la pared que visualmente daban el efecto de columnas, que representan a los comunes monumentos de la arquitectura clásica. Su forma parece muy firme y conceptualiza el poder nazi, pero también trae consigo una falta de creatividad y de arraigo a lo conservador, lo que siempre ha caracterizado al nazismo.

 

El edifico era enorme con referencia a la estatua lo que hacía ver tan diminuta al águila nazi.

 

Estas dos obras fueron las protagonistas de la Exposición General de segunda categoría de París, que tuvo lugar del 25 de mayo al 25 de noviembre de 1937. A pesar de que ha ambos arquitectos se le dio la medalla de Oro, el porvenir socialista y la retrograda Alemania nazi tenían una gran diferencia en su desarrollo estético, la intencionalidad de cada una de sus obras estaba determinada por la ideología que inspiro éstas.