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Desmontando el mito de la esperanza. Mi vecino el delegado de Morena

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Por Héctor


Hace cerca de dos años, un par de jovencitas tocaron a mi puerta un sábado. Al abrir, descubrí que no eran testigos de Jehová como pensaba, sino dos mujeres jóvenes uniformadas con playeras de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional). Venían pidiendo unas firmas en contra de la Reforma Energética y ofreciendo becas, estuve a punto de cerrar la puerta, pero un familiar inválido me pidió que preguntara sobre los “apoyos”. Molesto, porque hacía un mes que mi hermana ingenuamente les firmó a unas señoras una lista para solicitar agua y resultó ser para afiliar gente al PRD, tuve que tomar nota.


Al final, a regañadientes termine llevando la papelería (copia de la credencial de elector, documento que validaba la invalidez y comprobante de domicilio) a las oficinas delegacionales de Morena para solicitar el “apoyo”, que costaría una afiliación a su partido. No veía una diferencia con los otros partidos salvo en los colores.

 

 

Un año después el candidato de Morena para la delegación de Tláhuac triunfaba, sin grandes sobresaltos. Me lleve una sorpresa cuando descubrí que el ahora delegado Rigoberto Salgado Vázquez, fue mi vecino. No mi vecino directo, pues vivía a varias cuadras de mi casa, pero lo conocía. Sus hermanos eran conocidos en la colonia como “los galleros”, y su sobrina la conozco pues fue conmigo en la misma secundaria, y de vez en cuando la llego a encontrar en el mercado. Además, en una delegación pequeña y pobre como Tláhuac, muchas personas trabajan en la delegación, y no fue difícil platicar con alguien que trabajo para él, cuando aún era funcionario.

 

¿Por qué ganó Morena y Rigoberto en Tláhuac?

Nadie podrá negar, un hecho a todas luces evidente. Si el partido, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, ganó en algunas delegaciones de la ahora Ciudad de México, no fue porque movilizará a miles de personas esperanzadas, sino porque capitalizó todo el descontento que había contra la gestión perredista. En mi delegación era claro. Luego de un gobierno carismático de Gilberto Ensástiga (2006-2009), le sucedieron en el gobierno, literalmente su comadre Angelina Méndez (2012-2015) y su contador Rubén Escamilla (2009-2012), y buscaba al fin que su esposa Marisela Alamilla fuera la cuarta de la generación, todos del grupo Unión de Colonias Populares, un grupúsculo del PRD en el DF.

 

Durante esos gobiernos, la situación empeoró aceleradamente. La invasión de terrenos ejidales se disparó, donde la mafia de la basura, la policía de Chalco y los conocidos del gobierno perredista, se disputaban las tierras de los pueblos de Tláhuac, Zapotitlán, Santa Catarina, etcétera.

 

El problema del agua se hizo insostenible, varias veces al año se quedaban colonias sin una gota, mientras varios pozos de agua eran cedidos a ICA, para sus necesidades en la construcción de la Línea 12 del metro. El narcotráfico, los asesinatos, secuestros y desapariciones asolaron silenciosamente los pueblos y las colonias.

 

Al fin la gente votó en contra del PRD, a sabiendas que votaban por lo mismo. Así textualmente lo llegue a escuchar “voy a votar por Rigo, que es igual de ellos, pero al menos no es la esposa de Gilberto”.

 

Y antes que quieran venderme la falsa esperanza del cambio, y decir que los candidatos de Morena son “dirigentes populares” y la “esperanza de México”, veamos quien es Rigoberto Salgado y cuál fue la estructura política por la cual ganó:

 

Rigo, es un político profesional de cuarta división. Comenzó como Subdirector de Fomento Económico, para luego pasar a ser Director de Seguridad Pública de la Delegación Tláhuac, su flamante ascenso se vio opacado por el famoso linchamiento de San Juan Ixtayopan donde murieron 3 policías que realizaban labores contrainsurgentes en esa comunidad. Luego de eso, fue acusado por Enrique Medrano de amenazarlo de muerte en su calidad de Director de Seguridad Pública. La razón, Medrano era dueño de una gasera que fue extorsionada por el anterior delegado Francisco Martínez Rojo (2000-2003) y por la cual éste fue preso en el Reclusorio Norte.[1]

 

Ese pequeño proceso no lo detuvo; a las semanas de su renuncia como Director de Seguridad Pública, fue llamado por la delegada Fátima Mena (2003-2006), como su Secretario Particular (y de quién había sido jefe de Campaña en 2003). Con la llegada de Gilberto, sobrevivió al cambio de tribu (Fátima y Martínez Rojo pertenecían a un grupo, Gilberto traía a su gente) y fue colocado en distintos puestos. Navego en algunos puestos hasta ser Director de Desarrollo Social, el puesto desde el que se manejan las becas, los “apoyos económicos”, y los recursos con los que el PRD moviliza gente y asegura votos. Pero no se contentó con eso, y al terminar Gilberto aspiró a llegar a la jefatura delegacional. Su fuerza era inferior a la del grupo de UCP, y su derrota contra Escamilla fue compensada con una diputación federal entre 2009 y 2012. En 2012, volvió a contender a lo interno del PRD para la jefatura contra Angelina, volviendo a perder. En ese momento, en uno de los tantos malabares políticos, comenzó negociaciones con el PRI para que su “gente” apoyara a su candidata contra Angelina.

 

Hasta finales de 2014, en vísperas de las siguientes elecciones, cuando sale del PRD e ingresa a Morena. De acuerdo con Wikipedia sus razones fueron que “(el PRD se convirtió en) un instituto político que está del lado de la élite y no de las causas del pueblo”. Lo curioso es que eso no lo haya hecho en 2003 cuando Francisco Martínez Rojo fue acusado de fraude y cohecho ligado al empresario Carlos Ahumada, ni cuando fue investigado nuevamente por cohecho en pandilla. Tampoco cuando el gobierno de Fátima Mena (al cuál pertenecía) fue acusado de fraude y corrupción por negocios con el empresario Mauricio Diéguez. Ni cuando se dieron las invasiones en el Tempilluli y Santa Catarina con Gilberto, donde los campesinos perdieron sus terrenos y algunos la vida. Ni siquiera cuando Rubén Escamilla fue evidenciado pidiendo y recibiendo favores sexuales en sus oficinas a cambio de plazas y aumento de salario.


 

Rigoberto salió del PRD y fue aceptado con los brazos abiertos en Morena para ser enfilado como el candidato a jefe delegacional en 2015. Pero los “apoyos” que tenía no eran suficientes, contaba con el apoyo corporativo sólo de algunos tianguis, bici-taxistas y trabajadores de la delegación que le eran leales. Para ganar tuvo que recurrir a una vieja alianza con Alejandro Villanueva el líder del Frente Popular Francisco Villa, con quien ya se había aliado en las sombras en 2012, para apoyar al PRI. Villanueva quien salió del movimiento popular en los 90’s, terminó aplicando medidas paramilitares en lo que se convirtió en su negocio: invadir y vender terrenos, dirigir taxis piratas, administrar el narcomenudeo en sus feudos.

 

Por esa razón estuvo ya preso acusado del asesinato del juez, negocindo con el PRD su salida y montando a una parte de FPFV al carro electoral.

 

Así en enero de 2015, uno podía entrar a Tláhuac desde el paradero viniendo por Chalco, y ver un espectacular con los rostros de Rigoberto, Villanueva y AMLO, la esperanza de México…

 

Muchos dirán, “bueno fue parte de gobiernos corruptos, pero ahora ha renunciado a ellos y quiere hacer las cosas bien”. Como se ha vuelto política de partido, exonerar y limpiar sus pecados argumentando su nueva buena voluntad. Pues bien, revisemos cuales han sido algunos de sus logros en lo poco que lleva el cargo:


- Primero, a manera de chisme, algo que llena de indignación a la gente de Tláhuac es que ha repetido en menos de un año el camino de sus predecesores. Con total cinismo, la casa de la mamá de Rigoberto, en la colonia Miguel Hidalgo está siendo demolida, para construir departamentos. Todo ello recuerda a la ex delegada Fátima que con todo cinismo, erigió el Hotel Tláhuac con recursos públicos y que todavía sigue en su poder.

 


- Ha colocado en puestos de dirección a su “gente”, es decir, a aquellos que apoyaron y financiaron su campaña, y no a quien esté más capacitado en el puesto. Es sintomático que gran parte de los puestos y candidaturas de MORENA vayan a parar a la burguesía local; lo cual refleja su verdadero carácter, cambiar a la burguesía en el poder, por los sectores burgueses perdedores. Por ejemplo, el nuevo Director de Desarrollo Social de Tláhuac, es un simple ganadero que se dedica a la crianza de caballos, pero ahora es todo un funcionario gracias a sus “aportaciones” a la campaña.


- Lo fundamental: la política laboral de Morena. Debido a que el gobierno federal y estatal han negado la creación de más plazas en la administración pública, Rigoberto se ve impedido de pagar a todos los que les prometió base. Su táctica ha sido empujar a la renuncia a los trabajadores de base para colocar a su gente. Por ejemplo, en obras públicas y desarrollo social, ha enviado a los trabajadores de oficina a barrer las calles, limpiar camellones, pintar banquetas; mientras los anteriores trabajadores (barrenderos, pintores, etc.) han sido puestos en las oficinas. Obliga así a que renuncien en los dos lugares. Todos los partidos, como representantes de la burguesía aplastan los derechos y la seguridad laboral, independientemente si su interés es pagar favores políticos o cumplir con las medidas recomendadas por el FMI.

 

Si revisamos la situación de las demás delegaciones donde ganó Morena o los nuevos candidatos a gobernador, veremos que esta es la regla y no la excepción. Desde el delegado de Xochimilco Avelino Méndez que uno de sus primeros actos de gobierno fue atacar a los vendedores ambulantes y comerciantes de Xochimilco; hasta los nuevos candidatos de Zacatecas, Tamaulipas, Quintana Roo o Tlaxcala, todos representes de la burguesía local.



[1] http://archivo.eluniversal.com.mx/ciudad/66185.html