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Desarrollo sustentable, la gran mentira del capitalismo

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Por Adrián Rangel

 

En los últimos años han comenzado a invadirnos con la consigna del desarrollo sustentable. A través de campañas mediáticas nos hacen creer que los impuestos verdes y el reciclaje salvarán al planeta de la catástrofe ecológica, su publicidad busca engañarnos diciendo que con pequeñas acciones individuales podemos ser parte de un gran cambio. Sin embargo, dicho discurso sólo busca proteger los grandes intereses económicos.

 

Nos han metido la idea de que el capitalismo debe buscar desarrollarse de forma sostenible, es decir, que no acarré impactos sociales y ambientales, que sea amigable con el entorno. Esto es algo imposible ya que la lógica de este sistema es invertir, no para satisfacer nuestras necesidades, sino para producir mercancías que generan más ganancias.

 

Por ello, es necesario señalar que justo el “cambio climático”, y las consecuencias que ha traído éste, son resultado del desarrollo del capitalismo, mismo que ha empleado una campaña para presentar una serie de soluciones que ha llamado “políticas verdes”, las cuales no cuestionan el modelo de acumulación y explotación generador del problema.

 

 

Yo preguntaría lo siguiente, a quienes afirman que plantear políticas que promuevan el desarrollo sustentable es la solución: ¿Cómo puede ser sustentable un sistema en el cual existe una sobreproducción de mercancías que al no ser vendidas son destruidas, mientras millones mueren de hambre? ¿Cómo puede ser sustentable un sistema en el que se rechaza modificar el sistema energético basado en los combustibles fósiles tan sólo porque es fuente de grandes ganancias? ¿Cómo puede ser sustentable un sistema que sustituyó las botellas de vidrio por botellas de plástico para ahorrar dinero en la producción, a costa de cientos de años de contaminación? ¿Cómo puede ser sostenible un sistema que hace guerras para conquistar nuevos mercados y saquear países?

 

Ni la publicidad de sus proyectos “ecológicos” y mucho menos sus “políticas verdes”, las cuales son promovidas para que sean ejecutadas por los sectores populares y trabajadores, insistiéndonos en que hay que cuidar el agua, usar bicicleta, reciclar, y una serie de acciones para contravenir con el desastre ecológico que se avecina. Al mismo tiempo que siguen ejecutando la explotación de los ecosistemas mediante técnicas cada vez más contaminantes como el fracking, uso de cianuro y de agrotóxicos, minería a cielo abierto, y siembra de transgénicos, y por supuesto toda la contaminación provocada por los desechos industriales, entre muchas otras acciones, que son las que están provocando el agotamiento de los recursos y a la generación de residuos que el planeta no puede asimilar.

 

Además es necesario señalar que quienes sufrimos las consecuencias de los desastres ambientales somos las clases populares y trabajadoras, quienes padecemos las muertes que cobra la contaminación del medio ambiente, mientras los monopolios gozan de las ganancias que

 

El capitalismo de ninguna manera puede ser sustentable ni amigable con el medio ambiente o la sociedad. Su discurso ecologista oculta el problema de fondo: los intreses de las empresas por maximizar sus ganancias y los gobiernos que siempre que empujan políticas ambientales “más flexibles” para satisfacer esos intereses.

 

Entonces ¿Cuál es la salida a este problema? Sólo una economía planificada basada en las necesidades de la sociedad y con la clase obrera al mando de los medios de producción es posible un desarrollo sustentable. Sólo bajo un sistema socialista en el que la humanidad produzca de forma democrática podremos no solo dejar de dañar a la naturaleza, si no destinar tecnología y trabajo para recuperarla.

 

Pueden ocultar su farsa, pero tarde o temprano caerán abriendo paso a un mundo mejor. Sin embargo, el actual sistema económico no caerá por sí sólo, ni el socialismo llegará por obra divina, es imprescindible unir esfuerzos y organizarnos para luchar por el futuro de la humanidad y de la naturaleza.