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Servicio social, trabajo inseguro y sin salario

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Por Pita Santiago (prestadora de Servicio Social)

En este sistema económico, cada vez más opresor, son las generaciones que apenas se están incorporando al sector laboral, junto con las que ya se encuentran en él, las que tendrán que luchar por los derechos laborales que se han ido arrebatando al proletariado.


A la clase trabajadora hoy le toca vivir con menos ingresos económicos y trabajar más, sin la posibilidad de una estabilidad laboral. Todo esto, facilitado por las mismas leyes del Estado que se han ido adaptando a los intereses y demandas de la burguesía.

 

La crisis capitalista que azota la economía de los explotados y respeta la acumulación de la riqueza de los empresarios, es cada vez más agresiva con la juventud cuyos índices de desocupación e informalidad han aumentado considerablemente.

 

 

Es un futuro muy desalentador el que nos depara si desde ahora no analizamos todo aquello a lo que nos tenemos que enfrentar, y sobre todo sino hacemos algo para cambiarlo.


 

Muchos estudiantes creemos que al egresar de los centros de educación media superior y superior, y sólo consiguiendo un empleo estaremos insertos en el campo laboral, pero en realidad es desde nuestra formación académica que pasamos a ser trabajadores y sin goce de salario.

 

Esto es a través del Servicio Social y las Prácticas Profesionales. Si bien son una forma de aprender y reforzar los conocimientos aprendidos en las aulas, en la mayoría de las carreras técnicas y profesionales sobrepasan el tiempo indispensable, volviendo a los estudiantes una fuerza de trabajo gratuita e indispensable tanto para el sector privado como para el público.

 

Para las empresas esta fuerza de trabajo, por la cual no tendrá que destinar ningún tipo de remuneración económica, es muy bien valorada por lo que los convenios entre empresa e instituciones educativas son algo muy común, y cada vez más adaptadas a sus necesidades. Sin embargo, es también el Estado el que se vale de esta estrategia para cubrir los espacios vacíos con estudiantes como fuerza de trabajo.

 

El sector salud, una muestra de esto

Un área donde estas prácticas se vuelven muy evidentes y peligrosas es en el sector salud. El Estado ha legalizado esta práctica y la marca como obligatoria; fundamentándola en la norma oficial mexicana NOM-009-SSA3-2013 para la carrera de medicina y estomatología, donde se describe al “Servicio Social” como: “El Trabajo de carácter temporal y mediante retribución, que ejecutan y prestan los pasantes en interés de la sociedad y del Estado”.


Pero es un hecho que tan sólo en el área de la salud cada semestre egresados de las licenciaturas de Medicina, Odontología, Farmacia, Nutrición, Gerontología y Enfermería se verán obligados a cumplir un año de servicio con jornadas laborales completas con una beca mensual nula, y otras que van de los $200 a los $1000 pesos mensuales.

 

La mayoría de las unidades donde se otorgan las plazas del Servicio Social están ubicadas en áreas rurales, indígenas y de difícil acceso, carentes de infraestructura, equipo y material para otorgar el servicio y seguridad para el pasante.

 

Es sorprendente que durante casi 70 años de que este sistema se ha aplicado a la población, la explotación de la fuerza de trabajo de miles de jóvenes a quienes se les ha dado la responsabilidad completa de la salud de comunidades enteras, siga sin tener una regulación.

 

En los últimos 10 años, conforme la violencia y la inseguridad han aumentado, los casos de homicidio, violaciones, robos y agresiones hacia los pasantes han aumentado considerablemente, por lo que este problema poco a poco está destapando la cloaca del deplorable sistema de salud en nuestro país donde la falta de recursos y explotación de mano de obra son el problema de fondo.

 

En junio del año pasado en el estado de Guanajuato marcharon 400 pasantes de medicina acompañados de sus familias y denunciaron ante las autoridades las pésimas condiciones en las que tenían que realizar sus funciones y la inseguridad de la que eran víctimas. Realizando una investigación expusieron que del 2011 hasta ese momento se han realizado por lo menos 60 asesinatos y desapariciones, sobre todo en las zonas donde el crimen organizado los ha identificado como blancos fáciles.

 

Ante tal problemática la Federación de Jóvenes Comunistas invita la juventud a organizarse para luchar juntos por la remuneración económica y la regulación inmediata de las prácticas y el servicio social, es urgente hacer frente a la explotación y a la inseguridad de este sistema de muerte.