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“El Chivo”, de los rieles veracruzanos a las montañas de Extremadura

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Por Héctor


Mario David Serrano Andonegui,[1] como muchos otros jóvenes mexicanos, fue un joven nacido de la tierra y forjado en el trabajo y la explotación. Nacido un 15 de Agosto de 1908 (posiblemente en San Pedro Coyutla, Veracruz), de padre artesano y madre campesina, formó parte de la generación criada bajo las balas de la Revolución Mexicana.


En un país arrollado por la guerra civil, que costó cerca de 1 millón de personas y paralizó gran parte de la economía nacional, un niño de familia proletaria no tenía más posibilidades que trabajar, y aunque pudo recibir educación primaria y realizar una formación en litografía, en 1919, David debió iniciar su carrera en las filas de la clase obrera desde pequeño.

 

Comenzó a trabajar en los talleres de los ferrocarrileros mexicanos a la edad de 13 años, como fogonero y metalúrgico. Las condiciones de explotación a los que se enfrentaban a diario los ferrocarrileros y la agitación obrera y socialista que comenzaba a crecer, lo llevaron a militar en la Federación de Jóvenes Comunistas México, en 1926 cuando apenas alcanzaba los 18 años de edad. Dos años después se enroló al partido Unitario de Ferrocarrileros y al siguiente inició su militancia en el Partido Comunista de México; debido a que en esos años dejó de trabajar en los ferrocarriles, podemos suponer que participó en la gran Huelga Ferrocarrilera de 1926 y 1927, donde el PCM y la FJCM, con sus estructuras consolidadas se foguearon en esa gran lucha nacional que puso a temblar al Estado y contribuyó a la caída de Morones el derrumbe de la oficialista CROM.[2]

 

El veracruzano Andonegui, apodado dentro del partido y el movimiento sindical como “El Chivo”, se unió con una muchacha humilde de Jalapa, quien pronto fue apodada como “La Chivita” y con los años se volvería militante del PCM. El Chivo rápidamente se formó en la escuela de cuadros del Partido, y comenzó a aumentar sus responsabilidades y tareas de dirección.

 

Entre 1927 y 1931 funge como Secretario del Comité de la FJC en Jalapa, en 1929 pasa a ser miembro su Comité Central. En 1930, con el Partido y su juventud en la clandestinidad, “El Chivo” es elegido Secretario de Organización, cargo que ocupa hasta 1931, cuando es elegido a los 23 años como el nuevo Secretario General de la FJC, y fue admitido al CC del PCM al año siguiente. Como miembro de la máxima dirección de la FJC tuvo que enfrentarse a la represión del Maximato, que costó decenas de comunistas asesinados y encarcelados; y realizar la tarea de organizar jóvenes, fundamentalmente obreros en una época de crisis económica y ascenso de la lucha sindical.


Gracias al gran compromiso y fortaleza que mostró en esos años, fue enviado a estudiar en la Escuela Internacional de Lenin (ELI) en Moscú en 1933. La ELI no era una escuela común; fundada por la Internacional Comunista tenía el objetivo directo de formar en el marxismo leninismo a los jóvenes cuadros de los Partidos Comunistas de todo el mundo. Los estudiantes de la ELI pasaban a formar parte del Partido Comunista de la Unión Soviética, aprendiendo a fondo las bases del marxismo leninismo, además de tener formación militar en la mayoría de los casos.


En 1935 regresó a Moscú, probablemente para seguir un curso militar y se quedó allí hasta octubre de 1936, para aparecer luego en la España de la guerra civil como miembro del Ejercito Republicano bajo el nombre de “Miguel Julio Justo”. Durante los primeros meses de la guerra, fue responsable de los servicios de operaciones especiales en el sector de Castuera, junto al alcalde comunista Máximo Calvo. Avanzó la guerra y las tierras de Extremadura, donde se encontraba el Mayor Miguel Julio Justo, fueron tomadas por los franquistas. Él ascendido entonces al grado de Capitán de la 3a compañía de un grupo guerrillero de 112 hombres en tierras ocupadas, combatiendo contra la reacción y el fascismo que pretendían sumir a España en la oscuridad.[3]

 

El camarada David Serrano, convertido en Capitán Julio Justo es el vivo ejemplo del internacionalismo proletario, que cumple su labor comunista y de clase en cualquier lugar y en todas las circunstancias: construyendo movimiento sindical en los ferrocarriles, organizando al Partido en la clandestinidad o combatiendo con las armas en mano contra el fascismo y la reacción en otros países. Porque la responsabilidad de un comunista, no es sólo ante los obreros de su patria, sino ante el proletariado mundial.


Su participación en la guerra dejó una inolvidable impresión en Ernest Hemingway quien utilizó su ejemplo para dar vida al personaje de “El sordo” en su novela Así doblan las campañas. En el libro Hemingway retrata al capitán julio Justo, de tan sólo 30 años como un indio mexicano, de pequeña estatura y gesto serio; un hombre silencioso que jamás reía. Pero ni la guerra ni su duro carácter le impidieron que la vida y el amor floraran en su corazón. Durante la guerra conoció a una joven enfermera de 21 años, militante del Partido Comunista Español y parte de un grupo guerrillero, con la que se casó en 1938 y junto a quien regresó a México. Parafraseando la canción de Carlos Mejía Godoy, vino la guerra y en el combate, se fundieron con las barricadas, deteniendo las hordas criminales, a punta de corazón, fuego y metralla…


Cuando la guerra civil acabó, con la subida de Franco al poder, David Serrano regresó México integrándose inmediatamente a las labores partidarias. Fue reelecto miembro del Comité Central del Partido en marzo de 1940 y miembro suplente del Buró Político. Como miembro de la Internacional Comunista fue elegido para una tarea delicada, coordinar el grupo de David Alfaro Siqueiros en el primer atentado contra Trotsky, quien se encontraba en la Ciudad de México. Trotsky un menchevique que en último momento se había unido al Partido Bolchevique, antes de la Revolución de Octubre, hacía años que había comenzado su propia guerra contra la URSS y el pueblo soviético. En vísperas del ataque nazi-fascista contra la URSS, sus llamados a derrocar al gobierno socialista de la Unión Soviética y su trabajo de zapa dentro, lo ponían abiertamente de lado contrarrevolucionario.

 

Ante esa situación, la tarea que le fue asignada al camarada Serrano, no es como la quiere hacer pasar una orden acatada ciegamente por “zombis stalinianos”, sino una tarea consciente; aceptada por un verdadero militante comunista que comprende que los intereses de la colectividad son superiores a los del individuo. El atentado fue fallido y el camarada arrestado, junto con otros militantes del Partido. Es muy curioso señalar que los mismos trotskistas que acusaban a David de ser un agente de la GPU (lo que podría ser utilizado por el gobierno para acusarlo de espía y ser encarcelado), años antes le lanzaban flores difundiendo la mentira de que había sido fusilado en la URSS cuando era estudiante de la ELI,[4] mientras que él se encontraba preparándose militar y políticamente lo que requería un elevado grado de clandestinidad.



David Serrano Andonegui, “El Chivo”, Capitán Miguel Julio Justo, es un claro ejemplo de lo que es y debe ser un joven comunista. Hijo de la clase obrera y campesina, experimentó desde muy pequeño en carne propia el capitalismo. Y, cuando fue un joven fogonero ingresó a la Federación de Jóvenes Comunistas México, logró entender las causas de su explotación y la forma de acabar con él, sin jamás abandonar sus ideales y a su clase. Demostró su fe inquebrantable en la clase obrera y en el futuro socialista, en todos los lugares y en cualquier circunstancia en la que se encontró. Así como El Chivo es y debe ser todo joven comunista.



[1] Los datos biográficos son retomados fundamentalmente de Lazar Jeifets y Víctor Jeifets. “América Latina en la internacional Comunista, 1919-1943. Diccionario Biográfico. Pág. 572.

[2] Edelmiro Maldonado. “Breve Historia del Movimiento obrero. Universidad Autónoma de Sinaloa.” 92 y 93 pp.’

[3] Hernán Rodríguez Velasco. “Las Guerrillas en el Ejército Popular de la República (1936-1939)”

[4] Daniela Spenser. “Unidad a toda costa: la Tercera Internacional en México durante la presidencia de Lázaro Cárdenas.” CIESA. Pág. 402.