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Un caso más de acoso y hostigamiento, entrevista a Antonio Muñoz

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Por Rodrigo Aguayo


Antonio Muñoz es un médico pasante de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), quien en mayo inició una huelga de hambre para exigir mejores condiciones de seguridad para los jóvenes pasantes de su universidad, así como la denuncia abierta de los nexos que existen entre los grupos de narcotraficantes y las autoridades. A partir de este hecho, Antonio sufrió un atentado, del que las autoridades hicieron oídos sordos, en esta entrevista nos habla de ello.


Rodrigo Aguayo: En primer lugar nos gustaría que nos contaras brevemente sobre el atentado que sufriste el pasado viernes 17 de julio.

Antonio Muñoz: Existen ciertos antecedentes al atentado del 17 de julio. Yo el 26 de mayo estuve realizando una huelga de hambre a las fueras de rectoría de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), en donde estudio. Ahí estuve demandando seguridad para los médicos durante su año de Servicio Social; en esta huelga estuve haciendo denuncias contra el crimen organizado y denunciando que existe corrupción con las autoridades de los tres niveles de gobierno. Como parte de las demandas que la Universidad aceptó está la elaboración de un protocolo de seguridad para los alumnos que cursan el año del Servicio Social.

 


A pesar de que nunca existieron amenazas veladas, sin embargo, supongo que ustedes saben el riesgo que significa hacer estas declaraciones. Logré que se me transfiriera a otra comunidad rural porque estuve mencionando nombres de los caciques y capos de la droga donde me encontraba y una de las demandas fue precisamente que se me transfiriera a otro lugar. Sin embargo, aproximadamente un mes después ocurre este atentado, en donde al parecer hubo un ataque contra dos automóviles que iban circulando por la carretera, el centro de salud se encuentra aproximadamente a unos cinco metros de la carretera y ahí fueron atacados estos dos vehículos,a las puertas del Centro de salud.

Cuando terminaron los disparos salgo y veo que se va alejando una camioneta tipo suburban con uno de los sujetos a los que habían disparado, el otro individuo estaba tirado en el suelo con heridas de bala en el tórax, en cuanto me aproximé a darle auxilio al sujeto herido llegó inmediatamente la policía -lo cual, por cierto es extraño, ya que en ese pueblo no existe policía y generalmente su tiempo de respuesta es una hora como mínimo- por lo tanto, parecía que los venían escoltando, por lo que los comencé a grabar con mi teléfono; inmediatamente después de eso, los policías me intentan arrebatar el teléfono y subir a la unidad, sin embargo al llegar los pobladores los policías desisten en su intento y se van a perseguir a los atacantes, supuestamente.

En cuanto se van, los que nos encontrábamos ahí nos disponemos a ingresar al herido al centro de salud. Pero antes de que lo pudiéramos ingresar regresaron los atacantes por lo que soltamos al herido y todos corrimos a refugiarnos. Posteriormente, cuando regresa la policía y el ejército vimos que había muchas irregularidades, en ningún momento llegó la fiscalía o la policía ministerial, no se acordonó la zona, en general no se siguió el protocolo establecido. Quince minutos después de que terminara el operativo, comenzaron a circular dos coches que ningún poblador había visto antes, con vidrios polarizados y varios ocupantes. Se estacionaron frente al Centro de salud. Al ver esto decido huir y con la ayuda de un amigo médico de una comunidad cercana pude trasladarme a la ciudad.


1. RA: Compañero ¿consideras que el atentado que sufriste se enmarca en el ataque sistemático contra activistas y luchadores sociales por parte del Estado mexicano, como por ejemplo el reciente caso del multihomicidio en donde asesinaron al periodista Rubén Espinosa y a la activista Nadia Vera?

AM: Yo pienso que algunos de estos ataques sí son directos, sin embargo otros son indirectos. Por ejemplo, las personas que representan una amenaza para el Estado obligan a que ellos mismos se “ensucien las manos” y que los manden matar; sin embargo para las personas de bajo perfil, es más fácil sólo facilitar (ya sea proporcionándoles armas, lavándoles el dinero), que el propio crimen organizado los asesine. Esto debido a la propia naturaleza del crimen organizado que funciona prácticamente como fuerzas paramilitares del Estado.


2. RA: ¿Cómo ha evolucionado tu caso de forma legal?

AM: Intenté poner una denuncia en la fiscalía, sin embargo ellos argumentan que como nunca me dispararon directamente, ni recibí ninguna amenaza, no pueden levantar la denuncia. Así mismo pedí medidas de protección para poder regresar al poblado a recoger mis cosas y nunca recibí respuesta.

Por parte de la universidad me han ofrecido una plaza ahí en donde podré estar al pendiente de la elaboración del protocolo de seguridad para los alumnos del Servicio Social.


3. RA: Retomando este tema del Servicio Social, ¿consideras que se vive la misma situación de inseguridad y amenazas por parte del crimen organizado en todo el país?

AM: Yo creo que hay zonas en donde esta problemática se recrudece más, e incluso en los últimos se extiende y amplía con más fuerza. Por ejemplo, en estados como Chihuahua, Tamaulipas, Michoacán, Oaxaca, etc. Nosotros la vemos como una estrategia de terror por parte del Estado para mantener sometida a la población.


4. RA: ¿Y específicamente en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez cuál es el posicionamiento de los estudiantes con respecto a esta problemática?

AM: Bueno, para empezar la composición del estudiantado de la universidad consiste principalmente en jóvenes de clase media, esto se debe a que las inscripciones a la UACJ son de las más altas del país, a pesar de que es una universidad pública, la inscripción es de aproximadamente 6,000 pesos, por lo que los hijos de los obreros se ven imposibilitados a entrar. Por esta razón la conciencia de los estudiantes es muy baja, pues casi no les afecta la violencia; la violencia tiene un perfil etnográfico, es decir la violencia afecta específicamente a determinados sectores de la sociedad.

 

 

:    RA: Consideras que hay alguna opción para resolver el problema de la inseguridad que afecta a todos los pasantes del Servicio Social en el corto o mediano plazo?

AM: Considero que sólo a través de la articulación de las luchas se podría hacer frente a ésta y otras problemáticas. Debemos unificar la lucha por los desaparecidos de Ciudad Juárez, por la defensa de la tierra contra las minerías, el despojo de bosques y agua, contra el hostigamiento de los luchadores sociales, todas estas luchas deben de articularse; por ejemplo los padres de los 43 normalistas desaparecidos están llamando justamente a crear un solo frente de lucha.


6. RA: Hablando específicamente de las manifestaciones del sector de la salud contra la Reforma a la salud, ¿cuál crees que sea la perspectiva de lucha de este movimiento?

AM: En estos momentos, aún se encuentra muy ambiguo el movimiento, se mantiene aún mucha desinformación en la mayoría del personal de los centros de salud. Esto se debe entre otras cosas a la confusión de conceptos que el Estado y la Secretaría de Salud emplean, es decir, cuando ellos hablan sobre la “universalización de la salud” no se refieren a que la salud se le garantice a toda la población y que sea para todos (a pesar que se esfuerzan por hacernos creer eso), sino en reducir a toda la población a un paquete básico patologías que cura el Estado, esto significa que ya no existe seguridad social, sino un simple seguro que sólo cubrirá un cierto número de enfermedades.