21 | 10 | 2018

 

 

Por Francisco Ramos


Desde la toma de posesión de la presidencia por parte de Peña Nieto hemos sido testigos de una serie de transformaciones y grandes tragedias que han marcado tanto la vida política, social y económica del país. Uno de los golpes que más atentan contra el pueblo y la clase trabajadora quedó expresado en el Pacto por México aprobado por todos los partidos políticos legales existentes, este pacto permitió realizar un total de 58 modificaciones a la Constitución, generando un retroceso en las conquistas históricamente logradas mediante la lucha obrero-popular.


 

Para continuar con esta serie de medidas dictadas desde los más altos curules empresariales, las Comisiones Unidas de Agua Potable y Saneamiento, y de Recursos Hidráulicos de la Cámara de Diputados aprobaron el dictamen con el que se crea la Ley General de Aguas, que permite otorgar concesiones para la explotación, uso y aprovechamiento del vital líquido hasta por 60 años.

 

 

La ley pretende incentivar que los particulares inviertan en los sistemas de aguas en el país a través de esta y otras disposiciones:


“La comisión podrá celebrar contratos de obra pública y servicios. Otorgar concesión total o parcial para operar, conservar, mantener, rehabilitar, modernizar o ampliar la infraestructura hidráulica construida por el Gobierno Federal y la prestación de los servicios asociados a ésta”.

 

Mientras que el “mínimo vital” para el consumo diario por persona contempla sólo 50 litros, no existe un límite definido para la explotación que podrán realizar las empresas en uso industrial.

 

Según datos del INEGI actualizados hasta 2013, de los 2 mil 456 municipios del país, tienen disponibilidad 2 mil 409, lo que significan que 43 carecen de acceso absoluto a el agua potable, siendo Oaxaca 34, Puebla con 2, Veracruz con 6, y Guanajuato con 1. De estos 2 mil 409 municipios, mil 735 carecen de agua de calidad -a pesar de contar con el servicio, reciben en sus hogares el líquido contaminado por falta de saneamiento, al grado de que realmente no es potable-.

 

La realidad en cuanto al acceso al agua en nuestro país no es nada digerible, podemos observar a diario todo tipo de conflictos referentes a este recurso. Desde movilizaciones de poblaciones enteras, enfrentamientos, etc.

 

Si bien la iniciativa se basa en grandes obras, mejoras de infraestructura, legalización del trasvase(transporte del líquido a otras regiones, donde sea nulo o donde haya mayor requerimiento), sería iluso creer que la intención de las empresas privadas es el mejoramiento del servicio del agua para la población.

 

Desde el momento en que intervenga el capital privado, se le pondría un precio al agua y se convertiría en mercancía sujeta a la lógica del negocio; serían las empresas las que definan el precio y la cantidad a distribuir en las regiones; gran parte del agua será recanalizada hacia los grandes centros industriales.

 

Experiencias de sistemas privatizados a escala nacional e internacional han dejado a su paso cobros excesivos, beneficios para pocos, cortes del servicio y mala calidad del líquido.

 

Datos confirman que desde el año 2000 el Fondo Monetario Internacional (FMI) obligó a 12 países a privatizar el agua además de la energía eléctrica y otros servicios que estaban a manosdel Gobierno.

 

Siendo 70% en total del agua en el planeta, sólo 3% es agua dulce, el resto es salado; para los países ricos y empresas transnacionales, el agua se ha convertido en un recurso estratégico.

 

La tendencia a la insumisión agudiza cada vez más la lucha de clases en nuestro país; el campesinado, más que ningún otro sector, conoce las consecuencias que traerá la intervención de capital privado en la distribución del agua, no será extraño encontrarlo movilizándose en las próximas semanas. No podemos abrazar torpes esperanzas como la “consulta ciudadana”, o recolección de firmas.La solución vendrá de la construcción del poder obrero y popular; en la medida en que sepamos identificar nuestros intereses de clase y al enemigo común, estaremos avanzando en la construcción de la sociedad que necesitamos.


 

Partido Comunista de Mexico

El Comunista