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Con la juventud trabajadora

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Los jóvenes somos victimas de la explotación multifacética del capital

Omar Cota, Integrante del Consejo Central de la Liga de la Juventud Comunista

Desde que hizo su aparición el sistema capitalista en la historia de la humanidad, se han venido desarrollando infinidad de crisis económicas que ponen de manifiesto las contradicciones inherentes al mismo sistema. Después de estos periodos de crisis, el capitalismo se adapta poco a poco a las nuevas condiciones creadas por el mismo desastre que los mismos capitalistas provocaron, y de las cuales la clase obrera siempre termina perdiendo. La época en la que vivimos (la del Imperialismo y las revoluciones proletarias), no anula las crisis económicas, al contrario las maximiza a una escala mundial (involucrando cada vez a más países) y las hace más profundas y con periodos de recuperación más cortos a la crisis que le antecedió.

Es a partir de aquí que podemos entender las nuevas adaptaciones que tiene el capital para poder seguir ejerciendo una explotación despiadada hacia los trabajadores, y en este caso la aplicación de formas de explotación que habían sido superadas por el movimiento obrero durante todo el siglo XX, son ahora una consecuencia directa de esta última crisis iniciada antes del 2008. En el caso de México, nos encontramos con un sector que es victima de fuertes golpes y que se encuentran prácticamente indefensos ante estos embates, son los jóvenes.

Para poner un ejemplo de todo lo anterior, volteemos a ver la situación por la que atraviesan los jóvenes que trabajan en las tiendas de auto-servicio (OXXO, Walt-Mart, Soriana, etc.). Toda la juventud que es empleada en estos lugares, sufre desde hace ya algunos años la contratación temporal, es decir la firma de contratos que tienen una corta duración, tiempo suficiente para que estas empresas los pongan a desarrollar todo tipo de labores que ni siquiera están especificados en sus contratos. Finalmente los jóvenes son “reventados” al no soportar ese ritmo de trabajo, lo cual abre la posibilidad de que las empresas busquen nuevos jóvenes que estén siempre a su disposición. A todo esto, hay que sumarle la situación de los famosos “cerillítos”, jóvenes de 13 a 17 años que ni siquiera le son proporcionados un uniforme, y que en ningún momento son reconocidos por la empresa como empleados de la misma, lo cual los deja completamente vulnerables a todo tipo de abusos.

Toda esta problemática se enmarca en un panorama que pone en total desventaja a la juventud trabajadora, dado que existe una nula organización por parte de este sector, por el hecho de que no tienen un referente cercano que los haga conocer la historia y experiencias del movimiento obrero/sindical, que les sirva para identificarse como una clase social con plenos derechos.

Desde hace ya algún tiempo las condiciones de precarización del trabajo nos han demostrado que el sector de los jóvenes que laboran tanto en la producción como en los servicios, juegan un papel determinante para cambiar la correlación de fuerzas existente en el movimiento obrero no solamente en México si no en todo el mundo, esto por varias razones, una de ellas es por que los jóvenes representan un gran potencial que puede detonar grandes acciones que pongan en jaque a la burguesía, dado que la juventud tiene una fuerza que les es dada por la misma rebeldía e insumisión que manifiestan en contra del sistema. Volviendo a nuestro país, esta rabia no ha tenido una salida favorable, dado que no se ha presentado una opción que presente una verdadera salida organizada a la problemática que se agudiza día con día.

El PCM, y en especial la LJC (Liga de la Juventud Comunista) tienen un fuerte compromiso con este sector, dado que será uno de los principales actores para el cambio radical que necesita nuestro país.