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Estudiemos arañas y moscas.

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Estudiando: Arañas y moscas, de Karl Liebknecht.




Por Ismael Patricio.

El folleto titulado Arañas y moscas, del comunista alemán Karl Liebknetch (fundador del Partido Socialdemócrata Alemán), viene a ser una muestra de la genialidad con la que el autor utiliza la metáfora de dos insecto para representar el antagonismo de clase, entre burgueses y proletarios, siendo las arañas la representación de la burguesía y las moscas del proletariado.

La araña es un monstro que se esconde en los rincones y teje sus redes donde muere la incrédula mosca. La mosca cuenta con una estructura fisionómica para aprehender a sus víctimas y estrangularlas, teje de forma casi artística su red, se toma un buen tiempo, para que al fin la mosca le sea imposible zafarse de ella.

La araña está en espera de su víctima, la mosca, en busca de comida cae en las redes, la araña sin apuros va por ella; la mosca trata de zafarse pero al fin agota sus últimas fuerzas, y queda rendida, cada vez más hilos la enredan y queda a merced de su enemigo.

La araña entierra en ella sus colmillos y extrae su sangre una, dos, tres veces, las veces que quiera, la puede dejar y regresar para seguir absorbiéndola y la mayoría de veces pasa mucho tiempo para que el pobre animal muera, mientras en la mosca quede una gota de sangre, la araña no le quita el ojo, le absorbe todo lo que tiene, solo la deja en paz cuando ya no tienen nada que quitarle, la mosca muerta ligera como polvo, al primer viento sale volando. La araña satisfecha de su cometido regresa a su guarida.

Las moscas somos aquellas víctimas de la explotación, aquellos que cuando no es posible exprimirnos una gota más de sangre, somos finalmente olvidados. Con la inteligencia o con la fuerza viva, quienes solo tienen el derecho de permanecer dóciles y sumisos, somos los que creamos la riqueza que alimenta a nuestros explotadores: las repugnantes arañas.

Las arañas son los ricos, los capitalistas, los que tienen los medios de producción, los que viven a costa nuestra, los que crean leyes que nos aplastan.

Las moscas es el pobre ser que no tiene los medios de producción y debe de someterse a la araña, para comer y dar de comer a su familia, quien crea la riqueza y solo se le paga unos miserables pesos.

Mosca es el minero que extrae tesoros que nunca ha de gozar. Araña es quien quita lo obtenido en el trabajo y cuando se le exige un aumento, llama a la fuerza pública para aplastar a los amotinados.

Mosca es el niño que trabaja para ayudar a sus padres a ganar el pan; mosca es la mujer que busca el alimento con su trabajo y que no encuentra ocupación si no sede a la seducción del patrón. Mosca es el labrador que siembra una semilla, que algún día dará frutos y nunca jamás ha de poseer.

La historia registra eventos sangrientos contra las moscas, pero situémonos en el presente, estudiemos las redes de las arañas y sobre todo unámonos, destrocemos las cadenas que nos sujetan, arrojemos de sus guaridas a estas arañas y hagamos llegar la luz de la instrucción, para que esta peste no siga con su obra criminal.

Karl Liebknetch: “¡Ay, moscas, moscas, si quisieran! ¡Si quisieran, serían invencibles! las arañas son todavía fuertes, pero son pocas, cierto que nosotras las moscas, no tenemos peso ni influencia, pero nuestro número es infinito, son la vida, y si quisieran, todo el mundo sería nuestro. Si quisieran, la miseria y la esclavitud desaparecerían para siempre”.

Con esta frase el camarada Karl Liebknetch nos da un ejemplo de las diversas formas de emplear la teoría revolucionaria, él lo hace desde la literatura. Recordemos que aún quedan seis expresiones más en las que el hombre expresa sus obras de arte. Es tarea de la juventud llevar la herramienta del marxismo-leninismo a cada rincón de ellas, y así, desarrollar la conciencia y acelerar el proceso en la que, parafraseando a Liebknetch, las moscas se vuelvan invencibles.