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La Liga de la Juventud Comunista no participará dentro de este movimiento, pues está claro que tiene claros fines electorales. En el PCM y la LJC seguiremos insistiendo en la senda del anti-capitalismo.

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Acerca del Movimiento “#Yo soy 132”


Omar Cota, Responsable Nacional de la Liga de la Juventud Comunista.

 

I.- Antecedentes.

La huída desesperada del candidato priista Enrique Peña Nieto de las instalaciones de la Universidad Iberoamericana, fue un suceso que provocó revuelo en las llamadas “redes sociales”; noticia que fue ganando cobertura en la radio, los medios impresos y la televisión; desde ese suceso hasta nuestros días el movimiento “#Yo Soy 132” ha dejado claro su posicionamiento político y sus objetivos frente al proceso electoral que se avecina.

 

Desde que se comenzó a gestar dicho movimiento, la LJC y el PCM se ha mantenido al margen, salvo algunas entidades que tiene sus particularidades; fundamentalmente por dos cuestiones; la primera es que somos una organización con cabeza propia, es decir, que antes de participar en cualquier movimiento nos tomamos el tiempo para analizar el contenido y la posición que este adopte, valorando si es conveniente o no que participemos, pues si llegamos hacerlo es porque tenemos la certeza de que podemos dar pasos en la materialización de una táctica que nos acerque a nuestro objetivo estratégico. En segundo lugar, desde sus inicios el movimiento al que hacemos referencia ejerció una crítica total contra Peña Nieto y en mayor o menor medida contra todos los candidatos, manteniendo a salvo y sin ningún rasguño al candidato Andrés Manuel López Obrador.


Pasado ya tiempo de las noticias en primeras planas de los periódicos, de haberse llevado a cabo la asamblea general del movimiento en las Islas de la explanada de Ciudad Universitaria en la UNAM, de realizarse movilizaciones en distintos lugares del país por el 10 de junio, y de efectuarse un debate con los candidatos vía internet, la LJC tiene mayores elementos con los cuales podemos dar una lectura más certera sobre quienes conforman el movimiento “Yo soy #132”, hacia qué dirección avanza este movimiento, y si sus posiciones políticas representan una alternativa real a la cual haya que prestarle atención y participar.


II.- De la relación que tiene este movimiento con otros a escala internacional.

Para comenzar el movimiento “#Yo soy 132” responde a una generalidad a escala internacional, en donde el desenvolvimiento y profundización de la crisis no solamente afecta las posiciones de la clase obrera, sino que también altera la situación de estabilidad temporal que gozan las capas medias, mismas que ven arruinarse su estabilidad de vida, viéndose obligadas a la movilización. Una característica fundamental de los movimientos tales como: Occupy Wall Street en E.U, los indignados en España, el movimiento de las plazas en Grecia, etc., es que al no existir grandes centros de trabajo que los aglutinen, recurren al mundo virtual para convocarse en grupos de opinión de las llamadas “redes sociales”. Twitter y Facebook han sido los lugares idóneos donde estos fenómenos comenzaron a gestarse, y que por ningún motivo serán abandonados, dado que es uno de los cimientos que los agrupa.


III.- De quienes conforman el movimiento “#Yo Soy 132” y las características que han adoptado.

En un principio el movimiento “Yo soy #132” se le caracterizó como producto de un descontento juvenil-estudiantil; posteriormente y al ver los efectos que el movimiento provocaba en la sociedad mexicana se le identificó como algo que abarcaba no solo a los estudiantes, sino a todos los mexicanos que estuvieran inconformes con la actual situación, algo así como la cristalización de los propios “indignados" mexicanos. No es por azar que dicho movimiento fuera ocupando mayor cobertura al ir definiendo su propio discurso, mismo que daba la oportunidad de ser amplio e incluyente por ser “apartidista”. Lo que observamos es que este movimiento fue alimentándose de las capas medias en nuestro país que exigían desde ya su participación en la política; estas capas como en otras ocasiones utilizaron los rostros y los nombres de sus organizaciones de la llamada “sociedad civil” para salir y participar en dicho movimiento, haciendo parecer que todos los grupos, sectores y clases en la sociedad viven de igual manera el recrudecimiento de la crisis capitalista y que por lo mismo todos persiguen los mismos objetivos. Esta característica es propia de la pequeña burguesía, la cual, al encontrarse en medio de la pugna irreconciliable de clases antagónicas (a saber burgueses y proletarios) se le encuentra disfrazada en un discurso que promueve un coctel de pensamientos, mismos que llevan a posiciones vacilantes en periodos como el que actualmente vivimos.


En los actuales acontecimientos, estas mismas capas se hacen acompañar de organizaciones de “izquierda”, grupos trotskistas y maoístas que tienen labor en la UNAM, fracciones insatisfechas del PRI, incluso gente perteneciente a la Juventud del PAN y en mayor medida, los jóvenes activistas de MORENA; estos últimos han dado muestra en algunos estados de dar dirección al movimiento “#Yo Soy 132”, colocándose en la dirección de este movimiento, dando claras muestras de simpatía al candidato López Obrador.


Todas las organizaciones e individuos antes referidos se aglutinan bajo un supuesto “apartidismo”, denunciando el peligro de la imposición de Peña Nieto por parte de los medios de comunicación masiva; por otro lado se declaran en contra del neoliberalismo, identificando a este como principal responsable de la situación en la que se encuentra el país. Dándole un sentido totalmente electoral al movimiento, los integrantes de éste ponen todas sus energías en una campaña en contra del candidato priista, provocando que el PRI responda de manera violenta, pagando a golpeadores en los mítines de campaña que lleva a cabo el candidato.


IV. De las definiciones políticas de “#Yo Soy 132”, y las posibles transformaciones que este puede adoptar.

Finalmente el movimiento “#Yo Soy 132” levanta la bandera de que en las elecciones del primero julio la gente debe acudir a las casillas para efectuar un voto “razonado-informado”. No nos cabe la menor duda, las características y comportamientos que acarrea este movimiento son el ejemplo de cómo las capas medias entran al escenario de la política, arrastrando tras de sí a las organizaciones, grupos e individuos, los primeros movidos por un oportunismo recalcitrante, y los últimos por una poca o nula experiencia en la política, que finalmente, al no tener claridad y elementos suficientes quedan subordinados al proyecto de la socialdemocracia encabezado por López Obrador.


Por último nos encontramos con la configuración de las siguientes premisas y conclusiones elaboradas por “#Yo Soy 132” y las plumas de diversos intelectuales que apoyan al movimiento: 1) Impedir por medio del voto “informado-razonado” que se imponga a Enrique Peña Nieto. 2) Ni un voto al PRI ni al PAN, de manera que se le cierre el paso al fantasma de la “ultraderecha” y a sus políticas neoliberales. 3) Por ende lo más viable es votar por un proyecto alternativo de Nación que saque al país de la miseria en la que han dejado al país los gobiernos “neoliberales” y la alianza del PRI-AN. Conclusiones: Si gana AMLO se impide el regreso de la “mafia” al poder; quién vota es un ciudadano responsable que “defiende la democracia”.


V.- Nuestra posición sigue siendo la ruptura y la lucha por el poder obrero y popular.

Durante unas semanas atrás varios cuadros políticos del PCM y la Liga de la Juventud Comunista fuimos encargados en observar personalmente estas manifestaciones, llegando a la conclusión de que este movimiento es dirigido por MORENA y los jóvenes con AMLO, quienes han aprovechado este torbellino político para posicionarse a la cabeza. En diferentes lugares han salido a dirigir las movilizaciones con un apoyo financiero de la coalición del Movimiento Progresista. En Cuernavaca, Mor., la marcha del 10 de junio estuvo encabezada por los jóvenes con AMLO, quienes presentaron la “pluralidad” del movimiento “Yo soy #132” en el estado, cuando en realidad presentaron a cada miembro de su organización como representantes de las regiones Norte, Sur y Oriente del estado.


No desconocemos que dentro del movimiento “#Yo soy 132” estén participando jóvenes con una esperanza de cambio, que han encontrado ahí un pequeño espacio de participación política, no obstante mentiríamos si dijéramos que este movimiento surgió por la simple voluntad de la juventud mexicana; efectivamente como lo señalé al principio de este artículo, las condiciones objetivas que originaron este movimiento son determinantes por la actual profundización de las contradicciones capitalistas, situación que activa a otros sectores de la sociedad que hace años no tenían participación en la política. Lamentamos que jóvenes con poca claridad y experiencia se queden atrapados en un movimiento que tiene claros fines electorales a favor de AMLO.


La Liga de la Juventud Comunista no participará dentro de este movimiento, pues está claro que tiene claros objetivos electorales. Estaremos al tanto de la transformación de este movimiento, pues después del 1 de Julio veremos la mutación de éste. Por el momento podemos vislumbrar dos posibilidades: 1) Que de perder López Obrador la presidencia de la República este movimiento tienda a crecer exponencialmente, de manera que se pondrá a la cabeza en contra de un fraude electoral, endureciendo su discurso de la “No imposición”, llamando a todos a salir a las calles para oponernos a la imposición hecha según se dicen únicamente por los medios de comunicación masiva. 2) Que de ganar López Obrador este movimiento querrá subordinar a todas las organizaciones anticapitalistas al campo del relajamiento de las fuerzas, al campo que reclama paz y la no confrontación de las contradicciones producidas por el mismo sistema capitalista.


Entendemos que este movimiento “#Yo soy 132” buscará imponer su política a todas las organizaciones que nos hemos mantenido en la posición anti-capitalista: La de la conciliación de clase y el relajamiento de las fuerzas de oposición al régimen capitalista, la de la falsa creencia de que en México hay democracia y por tanto la defensa del voto. En pocas palabras, defender el proceso electoral por el cual se legitima la democracia burguesa y la hegemonía de clase de la burguesía.


Cualquiera de las dos posibilidades representa una alerta contradicción latente para el conjunto del movimiento social y político, fundamentalmente a las organizaciones, colectivos e individuos que en los últimos meses se han venido subordinando a la consigna de votar por el menos peor, por el “mal menor”. Ninguna de las fuerzas anticapitalistas debe dormir en sus laureles; si esto ocurre no solo quedaran a la zaga de la socialdemocracia sino que poco a poco las posiciones políticas que han adoptado irán perdiendo peso y serán absorbidos totalmente.


En el PCM y la LJC seguiremos insistiendo en la senda del anti-capitalismo, manteniendo nuestra política en los centros de trabajo, con la clase obrera, con todas las pequeñas o grandes luchas que se cultiven en el seno de nuestro pueblo con el objetivo de cambiar la actual correlación de fuerzas que nos coloquen en el terreno de la ofensiva, conquistando verdaderas victorias. No hacemos caso de aquellos que se refieren a nosotros como sectarios, nuestro análisis es materialista dialéctico, basado en principios marxistas que nos indican que el camino que elegimos es el correcto. Declaramos que no importa el candidato o candidata que llegue al poder, por parte de la LJC y el PCM tendrá de parte nuestra una oposición firme y clara, porque representamos clases sociales antagónicas, y nosotros estamos por el poder obrero y popular.